Comunidad Judía de les Illes Balears

La Festividad de Pésaj

¿Qué celebramos exactamente en esta Fiesta?

La respuesta que damos normalmente es que en Pésaj se celebra la Salida de Egipto, cosa que sin duda es verdad. La cuestión es si hay algo más, o si es esta la razón principal. O si dentro de esta razón principal podemos encontrar otras capas más profundas que nos den una perspectiva más interesante.

En primer lugar, podemos apuntar que tratamos del hecho histórico de la salida de Egipto hace 3324 años que ha sido celebrado por el Pueblo de Israel durante todos estos años, en la intimidad de la familia o en celebraciones públicas en el Templo.

Según el texto bíblico (Éxodo 12:40) la estancia del Pueblo en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Nuestros Sabios lo recortan mucho y lo dejan en doscientos diez años. La explicación es que el cómputo bíblico se refiere a todos los países en los que fuimos extranjeros antes de entrar en posesión de nuestra herencia. Nos referimos a la profecía que recibió Avraham en el Pacto de las Mitades, en el capítulo 15 (13-17) del Génesis. Antes de firmar el Pacto, el Creador dice lo siguiente:

13 Entonces le dijo a Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y les servirán y serán afligidos, cuatrocientos años. 14 Mas también a la gente a quien servirán, juzgo yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aun no está cumplida la maldad del amorreo hasta ahora.

17 Y sucedió que puesto el sol, y hubo una oscuridad, y he aquí un horno de humo, y una antorcha de fuego que pasó por entre las Mitades. 

O sea, que habla de la simiente de Avraham, que comenzó al nacer su hijo Yitsjac, treinta años más tarde. A partir de ahí deben vivir en una tierra que no es suya durante cuatrocientos años. Y en ese tiempo serán esclavizados y afligidos.

Los primeros ciento noventa años los pasaron en la misma Tierra de Israel, que solamente les ha sido prometida, pero que  aun no han tomado posesión de ella, por no estar cumplida la maldad de los amorreos. En el momento en que llegan a Egipto les restan solo doscientos diez años, que son muchos, pero no tantos.

Nuestros Sabios dicen que los años de aflicción fueron ochenta y seis, desde el momento en que nació Miryam, la hermana mayor de Moshé, que se llama así precisamente por eso, ya que Miryam significa “su amargura”, de la palabra ‘mar’ que significa ‘amargura’.

Lo que le ocurre al pueblo en estos años de aflicción se parece mucho a los años de la Shoá, en que los egipcios hacen un esfuerzo especial para eliminar al Pueblo de Israel. Seguramente las técnicas de los egipcios no eran tan sofisticadas como las de los nazis, pero de todos modos los decretos se parecen mucho y las descripciones de nuestros Sabios en el Midrash, hace dos mil años, parecen sacadas delas crónicas de los años de la Shoá. 

Así llegamos a la misión de Moshé y al comienzo de las Diez Plagas, que son el negativo de los principios en que se basa nuestra fe.  Si nos fijamos en las explicaciones que da la Torá a las diferentes Plagas, podremos entender un poco mejor qué pretendía el Creador con cada una de ellas. Grosso modo podemos decir que estaban destinadas a dar a conocer la existencia, el poder y la intervención divina en este Mundo, en los correspondientes tres grupos de Plagas que nos ofrece Rabí Yosi en la Hagadá: “Detsaj”, “Adash” y “Beajav”. Las tres primeras: sangre, ranas y piojos, para demostrar la existencia divina, tal y como se convencen los sabios egipcios en la tercera plaga. Las tres siguientes demuestran el poder divino al diferenciar entre los hebreos y los egipcios en las plagas de las fieras, la peste y las pústulas. Las cuatro últimas, el granizo, las langostas, la oscuridad y la muerte de los primogénitos, hablan ya de la intervención premeditada del Creador en los procesos naturales del Mundo para llevarlos al término que programó al crearlos. Los egipcios aprendían estos principios por las malas, y los Hijos de Israel que debían ya conocerlos, percibían una demostración viva que debemos recordar de año en año.

Digo todo esto, ya que es el plato principal de la cena del Séder, el relato, la Hagadá de Pésaj, comienza con las Diez Plagas, que se consideran parte integral de la Salida de Egipto y que culminan con la Plaga de los Primogénitos. En realidad, si nos fijamos en el texto del Éxodo 4:22-23

Israel es mi hijo, mi primogénito. Y yo te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; por tanto , he aquí yo mato a tu hijo, tu primogénito.

parece como si toda la trama, todas las Plagas, giran alrededor de la primogenitura de Israel y la de los egipcios.

En el capítulo 13 del Éxodo, intercalado en el relato de la Salida de Egipto, justo después de la Plaga de los Primogénitos, la Torá nos habla de un mandamiento especial: el del rescate del primogénito del asno. Cuando una asna que pertenece a un judío da a luz por primera vez y se trata de un macho, el judío debe rescatarlo pagando con un cordero al Cohen, y si no quiere rescatarlo deberá desnucarlo. 

El Talmud explica que el asno representa a los egipcios, ya que el versículo de Yejezquel (Ezequiel 23:20) los relaciona, y el cordero a Israel, según el versículo del Profeta Yirmyá (Jeremías 50:17). El primogénito de los egipcios debe ser rescatado por Israel.

El Maharal de Praga explica en su libro Gvurot Hashem, que el asno, por su suma docilidad, representa la materia pura, sin intervención del espíritu. La materia es indispensable en este Mundo, pero cuando aparece sin la guía del espíritu, no tiene razón de ser. El espíritu está muy por encima de la materia, pero a condición de que sea coherente y perfecto, ya que cuando está aun en fases de desarrollo, es inferior a la materia. Mientras el Pueblo de Israel se desarrollaba en el seno del Imperio egipcio, no tenía la fuerza necesaria para ser independiente. Al contrario, quedaba subyugado a los egipcios. Pero cuando llega a la fase definitiva, que le permite independizarse, supera en mucho a la materia. Por lo tanto el espíritu, representado en nuestro Mundo por el Pueblo de Israel, debe rescatarla, ya que si no lo hiciera, causaría la destrucción de los egipcios.

La Salida de Egipto señala, según este análisis, la fase que permite la independencia del espíritu de la esclavitud a que la materia le tenía sometido.

peculiaridades de Pésaj

Seguimos analizando la Fiesta para intentar comprender los mensajes que encierra. Para ello vamos a ver cuatro peculiaridades de la festividad que nos aportarán una nueva perspectiva.

jametz y matzá

En primer lugar, la obligación de eliminar todos los cereales fermentados que haya en nuestro poder.

Según la Torá, tenemos la obligación de limpiar a fondo nuestra casa para evitar que durante los siete (en Israel) u ocho días (en la Diáspora) de la fiesta, haya el menor indicio de cereales fermentados, ‘jamets’, en hebreo, en nuestra posesión. 

En realidad, tenemos la facultad de ‘eliminarlo’ con la fuerza de nuestro pensamiento, al decidir que ‘lo convertimos en polvo de la tierra’. Al tomar esta decisión, aunque haya un pan o un pastel encima de la mesa, no transgredimos la prohibición, ya que con el poder de nuestro pensamiento lo hemos convertido en polvo, y el polvo no es ‘jamets’. El problema está en que no siempre somos capaces de ser consecuentes con nuestras decisiones y se dará el caso que, después de ‘eliminarlo’, nos entre el apetito o nos olvidemos de nuestra decisión y nos lo comamos. Por lo tanto no tenemos más remedio que añadir, además de la ‘decisión teorética’, la eliminación práctica del ‘jamets’ al limpiar la casa a fondo, no sea que nos olvidemos de nuestra decisión y nos comamos la galletita.

Paralelo al exterminio del jamets está el mandamiento de comer pan ácimo en Pésaj. Pero la verdad es que este mandamiento rige únicamente en la primera noche, en la cena del Séder. Solo entonces tenemos la obligación de comer matzá, según lo que nos indica la ‘Hagadá’: dos trocitos al pronunciar las bendiciones de ‘motzí’ y ‘matzá’, otro con el maror y la jaróset, y otro al final como aficomán. Pero el resto de los días no es obligatorio comer matzá. Si quieres comer pan, que sea ácimo, y al hacerlo cumples una mitzvá, pero si no quieres comer, no es obligatorio en absoluto: puedes contentarte con carne, pescado, quesos, fruta y verdura.

sacrificio de Pésaj

El segundo tema es el sacrificio de Pésaj, el corderito que se sacrificaba en el Templo y que debía comerse en familia la primera noche de la fiesta. Había varias normas básicas para comerlo: debía asarse todo el cordero completo, debía comerse en familia sin salir del recinto de la casa, de la habitación o del lugar que se determinara de antemano para comerlo y debía comerse todo por la noche, sin romper un solo hueso y sin dejar nada para el día siguiente.

Por supuesto que el Sacrificio de Pésaj está directamente relacionado con las dos siguientes peculiaridades.

la noche del Séder 

La noche del Séder es el momento en que la familia se reúne al comenzar la Festividad. En este momento, en la época del Templo, la familia comía el cordero pascual y la matzá, como acabamos de ver, pero también la obligación del ‘relatar la Salida de Egipto’ a los hijos, según dice la Torá en el capítulo (13:8) del Éxodo.

No basta con leer la Hagadá, sino que debemos procurar identificarnos con el momento del nacimiento, de la independencia del yugo egipcio, de nuestra Nación como tal. Como remate de la cena, se canta el Halel, los Salmos 113 a 118, como alabanza al Creador por los milagros acontecidos hace 3324 años y por el milagro de seguir siendo una nación independiente.

La noche del Séder debe ser un momento que sea recordado y que repercuta en todo el año. 

peregrinaje

Por último, señalemos que la Festividad de Pésaj era una de las tres fechas de Peregrinaje. Todos los varones estaban obligados a llegar al Templo, por lejos que vivieran. Por supuesto que las mujeres también llegaban a pesar de no estar obligadas a ello.

Para intentar imaginarnos lo que era este peregrinaje, debemos tener en cuenta que millones de judíos acudían al Templo en la víspera de Pésaj para sacrificar el cordero pascual. Familias enteras acampaban alrededor de la Ciudad Santa, dentro del recinto consagrado, y preparaban la matzá y luego asaban el cordero para comerlo mientras relataban la Salida de Egipto. Cuando el Talmud trae los testimonios de aquellos que lo habían vivido a los judíos que nacieron después de la destrucción del Templo, dice que ‘al cantar el Halel todas las familias de Israel más o menos al mismo tiempo, a filo de medianoche, parecía como si explotaran los tejados’. 

significado de las peculiaridades

Intentaremos ahora descifrar el significado de cada uno de estos temas.

jametz y matzá

Mucho se ha escrito sobre el jamets y la matzá. Al fermentar la masa de harina, se produce una hinchazón artificial que le da un aspecto falso: una vanidad de la masa. La matzá representa la masa ‘modesta’, sin la ‘vanagloria’ del pan fermentado. 

Al comer la matzá en la noche del Séder y durante el resto de los días de la Festividad, buscamos regresar a nuestra identidad básica, por lo menos en los días de nuestro aniversario nacional. Buscamos el meollo de nuestra identidad: sin adornos ni adiciones.  

sacrificio de Pésaj 

El sacrificio pascual nos lleva a la misma dirección: al asar la carne, se contrae y se unifica. 

Al comerlo en familia, dentro de una casa determinada, significamos el regreso a la unidad familiar y nacional original. El extranjero debe formar parte de esta unidad nacional, sin barreras: es uno más de la familia, para conservar la unidad nacional y familiar. También al comerlo todo en una sola noche, reforzamos la unicidad de la personalidad.

La prohibición de romper los huesos significa que debemos conservar la identidad intacta, sin romper la armadura que constituye la base del Pueblo.

la noche del Séder

Seguramente el relato de la Salida de Egipto es el mandamiento más explícito en esta noche, ya que al recordar las Plagas rememoramos igualmente aquellos atributos del Creador que estaban destinadas a enseñar, como ya hemos visto anteriormente. Por esto es muy importante preparar de antemano los temas, estudiarlos a fondo añadiendo todos los detalles posibles, ya que sin la ayuda de los detalles no podremos llegar al meollo de la cuestión, para luego poder debatirlos correctamente en su momento oportuno con la ayuda de todos los comensales del Séder.

La obligación es responder a las respuestas del hijo, y por lo tanto debemos procurar despertar la curiosidad del hijo, para que haga les preguntas adecuadas.

peregrinaje

El peregrinaje de varios millones de judíos al Templo de Yerushalayim representaba una experiencia especial para todos sus participantes. Acentuaba el sentimiento de formar parte de un Pueblo, eliminando por unos días las diferencias particulares.



el cumpleaños del Pueblo

En mi casa solemos cantar una canción de ‘cumpleaños feliz’ no solo en honor a mi hijo pequeño que nació en el tercer día de Pésaj, sino principalmente en honor del Pueblo de Israel que, como ya vimos, celebra su treinta y tres centenario con creces.

Es un pueblo que ha resistido muchos ataques mortales de enemigos que se habían propuesto nuestra aniquilación, como decía Hitler: “por haber inventado la conciencia”, por ser personas serias, coherentes y respetuosos con el mundo en que vivimos. 

Otros dos temas secundarios, son el de la limpieza primaveral. Ya que debemos limpiar el jametz que tenemos, aprovechan las amas de casa para esclavizar a sus maridos y a sus hijos para que la casa quede limpia como un espejo, quitando el moho del invierno. 

También es un tiempo de alegría natural, que llega después de las brumas invernales, y que corresponde a la alegría y la risa que llegó al mundo con el nacimiento de Yitsjac que, como ya sabemos y a pesar de que le anticipara Yishmael, fue el que realmente comenzó la estirpe de Avraham. 

Con todo lo que hemos visto, hemos tocado ligeramente los temas que nos incumben en la Fiesta de Pésaj, que es la fiesta de nuestra nacionalidad, de nuestra identidad como nación.

Blog – Comunidad Judia de les Illes Balears –

Autor:  Nissan ben Avraham

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