Comunidad Judía de les Illes Balears

Xuetes, la historia de los judíos conversos de Mallorca

La historia de los judíos conversos, es uno de los capítulos más oscuros y sorprendentes de la historia de Mallorca. Sorprendente, porque unos hechos ocurridos en el siglo XV, supusieron la discriminación y estigmatización de un grupo en la sociedad mallorquina, hasta mediados del siglo XX.

En 1435 los judíos de Mallorca fueron obligados a convertirse al cristianismo, año en que formalmente se acabó con el judaísmo en la isla. El hecho que estas conversiones no respondieran a un convencimiento religioso, propició que en la clandestinidad, estos nuevos conversos continuasen con las prácticas de la religión judía. Por este motivo, fueron perseguidos por la Inquisición Española con mayor o menor intensidad durante los siglos posteriores.

No es hasta el final del siglo XVII que se puede empezar a hablar de los xuetes, también llamados xuetons, como los descendientes mallorquines de los judíos convertidos al cristianismo, que a finales del siglo XVII la Inquisición procesó y condenó por haber practicado la fe judía, los cuales además llevan uno de los quince apellidos considerados por el resto de la isla descendientes de judíos. Paradójicamente, en Mallorca se ha demostrado la existencia de más de docientos apellidos de ascendencia judía, pero únicamente los portadores de estos quince sufrieron el rechazo social. Concretamente estos linajes son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Segura, Valls, Valentí, Valleriola y Tarongí.

Los xuetes han formado en Mallorca un un grupo social discriminado, forzado a la endogamia hasta el punto que se ha podido demostrar su diferenciación genética, respecto al resto de mallorquines. Además, la gran mayoría de ellos han vivido en los alrededores del carrer del Segell en Palma, hoy en día con el nombre de Jaume II en el centro histórico de la ciudad. Ellos mismos se han identificado como personas del carrer, en referencia a la calle antes mencionada, ya que las palabras xueta o xuetó son consideradas ofensivas, sinónimos de avaro en el catalán coloquial de Mallorca. A pesar de su catolicismo indiscutible, la propia iglesia los discriminó hasta el siglo XX. De hecho, se vieron forzados al ejercicio de profesiones, para las cuales eran aceptados como comerciantes o joyeros, lo que en muchos casos les reportó una buena situación económica.

Los motivos de este rechazo social son difíciles de entender, pero volviendo a las condenas de la Inquisición a los practicantes de la fe prohibida, en el siglo XVII, entre otras penas, que al menos tenían que mantenerse durante dos generaciones a los familiares directos de los condenados, estaba la prohibición de ocupar cargos públicos, hacerse sacerdotes o casarse con personas que no fueran xuetes. Al parecer la fuerza de la costumbre, dentro de la pequeña sociedad mallorquina, provocó que estas penas se mantuvieran mucho más allá de lo estipulado.

Actualmente se puede afirmar que la cuestión xueta en Mallorca está superada, y la discriminación ya forma parte del pasado. Un pasado muy reciente, que no ha impedido el surgimiento de diversas asociaciones dedicadas a la recuperación de la memoria y el legado de los judíos en Mallorca.

Fuente: http://ibalears.com

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